Lyon tiene esta particularidad: se cuenta tanto a través de sus monumentos como de sus mesas. Tercera ciudad de Francia, capital histórica de la gastronomía, se presta perfectamente a un fin de semana intenso: suficientemente compacta para recorrerla a pie, suficientemente rica para no quedarse nunca sin descubrir algo.
Día 1: el casco antiguo y las traboules
Comience por el casco antiguo de Lyon, un barrio renacentista declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus fachadas ocres y patios interiores esconden una red única de traboules, esos pasajes cubiertos que antes permitían a los tejedores de seda transportar sus telas al abrigo de la intemperie. Algunas siguen siendo accesibles al público, sobre todo alrededor de la Rue Saint-Jean. A media mañana, suba a la basílica de Fourvière, que domina la ciudad desde su colina y ofrece una vista despejada de los tejados de Lyon y, en días claros, de los Alpes.
Por la tarde, baje de nuevo hacia la Presqu'île para descubrir la Place Bellecour, una de las plazas peatonales más grandes de Europa, y después Les Halles de Lyon Paul Bocuse, un templo de la gastronomía local donde queseros, charcuteros y bodegueros se codean desde hace generaciones.
Día 2: en las cocinas de la ciudad
Dedique su segundo día al propio arte de vivir lionés. Un almuerzo en un bouchon tradicional es obligado: quenelles, tablier de sapeur o saucisson brioché se degustan en un ambiente convivial y sin pretensiones, a menudo en mesas compartidas. Por la tarde, diríjase a Croix-Rousse, el antiguo barrio de los tejedores de seda convertido en uno de los más vivos de la ciudad, con sus talleres de artistas, bares de vino natural y mercado diario.
El Museo de las Confluencias, arquitectura audaz
Si el tiempo lo permite, el Museo de las Confluencias merece una visita: su arquitectura futurista, en la punta sur de la Presqu'île, contrasta deliberadamente con el clasicismo del resto de la ciudad y alberga colecciones dedicadas a las ciencias y a las civilizaciones del mundo.
Dónde dormir en Lyon
La Presqu'île ofrece la posición más céntrica, a distancia a pie del casco antiguo y de Croix-Rousse. Para una estancia más tranquila, las direcciones del barrio de Ainay, al sur de la Presqu'île, ofrecen un ambiente más residencial sin dejar de estar a pocos minutos de los principales lugares de interés.
Cómo organizarse
Lyon se encuentra a menos de dos horas de París en TGV, lo que la convierte en un destino de fin de semana ideal sin necesidad de coche: el centro histórico y la Presqu'île se recorren enteramente a pie o en tranvía.
