Adosada a las estribaciones nevadas de Sierra Nevada, Granada ocupa un lugar aparte en la historia de Andalucía: fue la última ciudad en resistir a la Reconquista cristiana, en 1492, y conserva de aquella época un testimonio arquitectónico que pocos lugares en el mundo pueden igualar.
La Alhambra, cumbre del arte nazarí
Palacio, fortaleza y jardines a la vez, la Alhambra domina la ciudad desde su colina. Los Palacios Nazaríes, corazón de la visita, revelan un virtuosismo decorativo pocas veces alcanzado: estucos cincelados como encaje, techos de mocarabes que evocan celdas de un panal, estanques de agua inmóvil que reflejan la arquitectura circundante. Las entradas, limitadas cada día, deben reservarse con varias semanas de antelación: es la restricción ineludible de toda visita a Granada.
El Generalife, jardines de verano
Antigua residencia de verano de los reyes nazaríes, el Generalife completa la visita a la Alhambra con jardines escalonados donde el agua, canalizada desde la montaña, fluye continuamente por estanques y largas albercas bordeadas de cipreses. Es un contrapunto sereno a la densidad ornamental de los palacios.
El Albaicín, memoria de la Granada musulmana
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con la Alhambra, el barrio del Albaicín conserva el trazado sinuoso de su urbanismo musulmán original. Sus empinadas callejuelas conducen hasta el Mirador de San Nicolás, desde donde la vista de la Alhambra recortándose ante Sierra Nevada figura entre las más célebres de España, especialmente al atardecer.
La tradición de las tapas gratuitas
Granada ha conservado una tradición poco común en España: en la mayoría de los bares, cada bebida pedida viene acompañada de una tapa gratuita. Esta costumbre, heredada de una época en la que se cubrían los vasos para proteger las bebidas, convierte una simple ronda de bares en un auténtico recorrido gastronómico, sobre todo en el barrio de la Catedral y alrededor de la Calle Navas.
Dónde dormir en Granada
Alojarse en el Albaicín permite disfrutar de vistas a la Alhambra desde la propia terraza, a costa de callejuelas a veces empinadas. Para un acceso más directo al monumento y a sus jardines, las direcciones del barrio de la Realéja ofrecen un compromiso ideal entre encanto y comodidad.
Cuándo viajar
Marzo ofrece a Granada un contraste sorprendente entre la suavidad de las temperaturas en la ciudad y las cumbres aún nevadas de Sierra Nevada de fondo, antes de la afluencia turística de la Semana Santa.
